Saturday, August 05, 2006

El airecito

Fui al centro, hace tanto que no iba al centro. A Morelos más específicamente. Anduve caminando entre las personas. La calle estaba sucia, demasiado sucia. Había helados chorreados en la banqueta, y aroma a golosinas y comida grasosa. La gente estaba animada, sonriente, jacarandosa... Y yo andaba ahí, con mi papá, mirándo lo que él miraba, pensando las mismas cosas. Enojados por las mismas cosas, con la cara de pocos amigos.
Hasta que empezó a soplar un viento fresco, y salimos del tumulto. Nos fuimos a la Macro Plaza, de chiripada oímos a los perredistas que estaban transmietiendo el mensaje del líder de cabellos plateados, que hablaba desde la ciudad de México.
En la misma Macro Plaza, a pocos metros estaba un concierto de rock- metal. Mientras escuchaba el mensaje, miraba con atención a los valentones de botas negras, maquillaje oscuro, y caminar agresivo. Ellos iban en otro mundo, en otra conexión de este mundo, y fuera de la realidad amarilla- roja, que estaba gritando: ¡voto por voto!, ¡voto por voto! Y por supuesto, fuera de la realidad de los que se reían de la señora con micrófono y playera amarilla, la que cantaba el himno nacional.
Mi papá entonces me dijo: es momento de guardar silencio, es momento de la discresión. Mira como si no miraras, y disfruta este paseo.
Nos paramos dejando atrás el ruiderazo de los metaleros, y el gritillo izquierdista; lo tomé del brazo, y nos pusimos a platicar de aquellos tiempos en que me llevaba a andar en bicicleta, cuando tenía a penas 8 años. De repente mi mente flotaba hacia Los Tecaxetes, de Xalapa, Ver. Con ese airecito que golpeaba el rostro, yo disfrutaba mis años de inocencia, andando en bicicleta, brincando encima de algún montón de hojas secas del parque de los Tecaxetes.
Estábamos ya tan indiferentes a todo, que hasta nos valió gorro regresar a la calle de Morelos, y comernos un helado, entre el tumulto de la gente. No nos importó la mezcla de olores, de pieles, de cuerpos, de facciones, de aguas encharcadas. Y hasta nos supo bien el helado... nos supo bien la vida. Todo nos supo bien.

6 comments:

havenjhon said...

Mira que padre lo que te paso, ahi te das cuenta que lo mas importante es el amor que llevas por dentro, que padre que hallas experimentado de esa manera, que lo importante es estar con la gente que te Ama, y valorarla para que cuando no esten, tu los sigas llevando contigo siempre. un saludo muy enorme.
y sigue valorando lo bueno que hay en lo malo.

Alu Pineda said...

Bienvenido Havenjon, interesante tu blog también.

Gracias por tu comentario, y sí, lo bueno en lo malo, hay que ver lo bueno en lo malo.

Un abrazo!

Federico said...

Caminar es hermoso. ¿Pero cuándo podré caminar así, cuándo?
Un beso

Alu Pineda said...

Federico:

Me intriga tu pregunta, pero creo saber que a parte del cuándo, tu cuestionamiento es cuándo y con ese alguien o con esa sensanción.

Espero haberte entendido.

Un abrazo!! Siempre eres un buen visitante.

Federico said...

¿Qué, 21? Ah caray, cómo pasa el tiempo.
Pastel de chocolate con plátano...
sólo que sin las velitas encima, al menos no las 21. ¡FELICIDADES!
Los abrazos, los regalos y anexos te estarán esperando. Un beso.

Alu Pineda said...

Gracias Federico.

Un beso.