Wednesday, August 30, 2006

Ausente en la explanada mental.

Blanco. No hay color más detestable que el blanco. Cuando pienso en blanco, vislumbro claramente los detalles, las esquinas, la cicatriz, el lunar, el pubis, las cortinas entre abiertas, el plato vacío, el salón vacío, la mañana, el calor, las nubes sin pasatiempo, la cárcel de las risas locas y desenfrenadas.
Blanco de hipocresía, de falsedad, de ocio, de amanecer.
Detesto el blanco.
Detesto este blanco, que hace perdida mi mirada, que abre mis ojos sin rumbo, que me hace pensar en lo pensado, que recicla mis memorias con prolongación excesiva.
Blanca mi mente, como una explanada, como un campo abierto, donde tengo que recorrer cada uno de mis recuerdos y pasatiempos.
Como perspectiva al macro, me encuentro parado en este espacio enorme, soy un punto negro en todo esto que es tan blanco... tan blanco. Como mis ropas, como esta mesa, como la enfermera... cómo se llamará... será un ángel... será mi imaginación... qué tiene en la mano. Claro... es un frasco blanco. Contiene pastillas. Apuesto que son blancas.
Blanco, blanco hasta que muera. Hasta que me dejen de visitar.... hasta que ya no haya nada que inventar, hasta que se me olvide que fui. Que fui alguien.

2 comments:

Federico said...

Sobr esa blancura se escriben tantas y tantas historias. Bien lo sabes. Hasta la muerte es tinta.

Un besote. Ánimo

Alu Pineda said...

FEDERICO:

El personaje se recicla en un paciente que llegó a expresar sus sentimientos pocos meses después de saber que tenía que estar en una casa de salud. Interpreté sus palabras de la mejor manera que pude, y el intento de "Ausente en la explanada mental" fue en honor a aquel noble paciente.

Saludos Federico! uN FUERTE ABRAZO.