Thursday, January 03, 2008

Me llamo Ricardo. He venido a pintar mi historia. Esta historia es de amor.
Quisiera contar de otra cosa, pero no se me ocurre nada más. Desearía este año poder olvidar.
Todo lo que escriba sonará a hubiera, quisiera, desearía... Todos los verbos de mi arrepentimiento.
Mi mayor problema es enamorarme a lo pendejo. El año pasado me atreví por primera vez en mi vida a acercarme a la mujer que me gustaba desde el último año de la universidad. No les ha pasado que siempre conservan un amor embriagador debajo del abrigo? Pues yo lo tenía ahí cual reliquia. Se van a reír pero tengo 30 años. Es decir, que si hacen cuentas ya habrían transcurrido por lo menos unos 8 años o más desde que la conocí.
Qué hacer cuando todo comienza bien. Pero después le entra a uno la locura. No podía dejar de hablarle, no podía dejar de buscarla, de amarla.
Ella aparentemente me correspondió. Muchas ocasiones yo cerraba los ojos después de hacerle el amor, suspiraba enamorado. Su olor a cigarro me despertaba de mi suspiro varias veces. Imagínense, ella con su cigarro en la boca, mientras se abrochaba los pantalones y me miraba con cierta satisfacción. Su cara recién se había enrojecido, su flequillo sexy y su pelo alborotado. Sus ojos miel y su piel blanca. El contraste de sus labios rosados con el oscuro de sus párpados. Yo estaba entre las sábanas aún amándola, cuando ella ya estaba tomando su bolso para despedirse.
Rogué por unas cuántas noches en las que ella pudiera por lo menos tomarse unos cinco minutos más. Y amaneciera conmigo abrazados los dos. Nada costaban cinco minutos más, pero para ella era toda una vida fichada a la monotonía. Ella no podría permitirse tal desperdicio, con tal desperdicio de hombre.
Yo no soy rico, ni pobre. Ni guapo, ni feo. Ni inteligente, ni tonto. Soy un hombre ordinario, un hombre con las necesidades comunes. Con el típico café mañanero, el períodico en mano, el libro novedoso en el asiento trasero del auto, el escritorio mediano, la silla reclinable, el motorola, el que se levanta a orinar en los comerciales del football, el que saca la basura los domingos, el que se acuerda de vez en cuando que existe dios. Soy tan ordinario? Dígame usted por favor. Soy tan ordinario como para que ella un buen día, olvidara la quinta cita, y la novena y la décima. Y un buen día, me robara el corazón, y me hiciera flotar, y me hiciera sentir. Y yo pudiera imaginar el futuro entre los dos. Para qué. Si al final una llamada lo hizo todo. Se me ha ocurrido un título para esta historia: 55-56-12-33. Los números de mi casa. Pues son esos números enmarañados que marcó ella un buen día, a las 5 am. Con voz muy clara y tranquila. Con pausas necesarias, y sin rodeos: No te quiero ver más Ricardo. No te quiero ver más. No te quiero ver. No te quiero. Nunca más. Nunca.
Me sigo cuestionando qué hice. Qué hice mal. Hice todo lo que nosotros los hombres cotidianos sabemos hacer. Amar. Con esas cosas de siempre: quizá... las rosas, los versos improvisados. El mensajito mañanero con el típico "te quiero". La cena para dos. Las velas, y las sábanas nuevas.
Los paseos de mano a mano, y las risas espontáneas. Los sacrificios. El llegar tarde al trabajo porque a la chica se le ocurre visitarte a ciertas horas desconocidas.
Y luego... si sigo contando, pienso más y más. 56-21-35-35. Tan fácil, que un día me marcó de la nada, y se despidió para siempre. Por más que toque a su puerta, ya no me abrirá jamás. Es tan triste.
Esta fue mi tonta historia de amor.

9 comments:

Federico said...

Por lo que sé, a las mujeres sólo les gusta que durante el enamoramiento se les trate con suma dulzura, después prefieren la mano firme, la rigidez y la disciplina. Un poco de desamor tampoco les cae mal. Ni todo el amor ni todo el dinero, si se los das, estás refrito. Por eso las cosas a cuentagotas, decirle: mira cuánto ya no te quiero, y seguirán cacheteando las banquetas.
Más sabe el diablo por viejo...

Anonymous said...

eso es amor o sentido de pertenencia, una mujer no es un objeto...la medida del amor es amar sin medida...si lo que amn es tu billetera o tus elogios entonces no has amado
"el amor es como los fantasmas todos hablan de ellos pero pocos lo han visto"
mas sabe el diablo por vieoj que por diablo...
aun con vida... el cuervo en estampida

Anonymous said...

no fue tonta

Federico said...

Cuando leí el post del anónimo(a) creí, animosamente, que se podría armar un interesante debate sobre el objeto del amor. Luego me dí cuenta que la situación se tornaba difícil porque ya no entendí nada: si el hecho de amar tiene que ver en cómo el otro actúa, entonces para amar dependemos del otro. "Si lo que aman es tu billetera, no has amado". Lo que me parece absurdo. Y mejor he desistido de la idea del debate ante mi incomprensión, que espero comprendan, sobre lo que anónimo dice. Finalmente es ociosidad, no creo que, aunque inicie, exista debate.

Anonymous said...

el amor de mi vida...miss you.. guess who i am...:)

Soy Coloretta, y me pasa de todo :S said...

Federico:

Opino lo mismo. Ricardo debería de saber que gracias a la complejidad de las mujeres, deben ser tratadas con simpleza y un poco de frialdad de vez en cuando. Entre más le des importancia a una mujer, más estarás en las garras de ella. Mucho cuidado, porque luego se sale perdiendo. Sin embargo yo también como mujer puedo sentirme identificada con la historia de Ricardo. Tengo la teoría de que todos pasamos por las mismas cosas, hombres y mujeres sentimos igual pero con diferentes matices. Es todo.

Besos!

Soy Coloretta, y me pasa de todo :S said...

Anónimo:

Cuervo en estampida, sí tienes razón, no todos podemos presumir de haber amado o estar amando. Es que es difícil para mí, definir el amor en sí. Pero espero un día entender más esa sensación.

Y pues sí Ricardo está un poco obsesionado. Hay que relajarnos en las cosas del amor, hay gente que dedica demasiado tiempo a ello, y como que hay que saber balancear la vida. Entre menos quemados y chamuscados, mejor.

Un abrazo.

Soy Coloretta, y me pasa de todo :S said...

Federico:

Dependemos del amor de otro para amar? Sí. Somos motores que necesitan chispa para echarse a andar? Sí. La mayoría de las veces necesitamos ser estimulados y retroalimentados. Si lo que aman es tu billetera, entonces no has amado... no entiendo yo tampoco a qué se refiere exactamente, creo que lo que quería decir es que si aman a tu billetera, entonces no te aman... no?

ciao!

Soy Coloretta, y me pasa de todo :S said...

Anonymous:

I know who you are of course!! But shh, is a secret :) Just for being sure... you are someone who is in another country for now, and you are looking the snow, cause you love it, and it make you happy. And you love Doritos. HEHEH :)

Love you too!