Friday, September 22, 2006

De sorpresa.

Y bien.
Me alegro por tí.
Digo, si no hay otro sentimiento más diplomático que ése, pues entonces repito:
qué felicidad por tí.
Además, es razonable que si tú y yo habíamos quedado como amigos, yo tenga que alegrarme de tu nuevo enamoramiento.
Resulta que... yo no estoy feliz, pero debo.
Sin embargo, no concibo que hace un mes tú y yo hablábamos de posibilidades.
Ahora efímeras.
Pues sí. Entiendo que la vida es una, y que hay que vivir nuevas cosas. Conmigo hubieras tenido que esperar un poco más para ir a la cama.
Yo estaba espaciando al tiempo y preparando las circunstancias. Quería recibirte en el corazón de la manera más pura posible.
Ni modo. Tú me fallaste de impaciente y preferiste otro amor. Y lo acepto.
¿Qué acaso no es más prudente que el tiempo borre amores pasados?
El obstáculo de nuestra unión consistía en que yo prontamente me decidiera por alguien. Lo hice ¿no? Solamente que a mi tiempo y destiempo. ¿Fue ésa mi equivocación? Al fin y al cabo me decidí estar sola, sin nadie, ni nada.
Era cuestión de esperar. De que el futuro nos deparara exclusividad mutua, en mente, cuerpo y corazón.
Es en parte triste. O muy triste. Tú no entiendes de ésa ética necesaria en el amor. Es decir, no acostumbro usar a las personas para olvidar, ni pretendía que fueses mi nuevo amor de camaradería.
Te fastidiaste de nuestro prolongado cortejo.
Te diste cuenta de nuestras diferencias en escala de valores y necesidades.
Preferiste entonces, cual papel arrugado, tirarme a la basura y decir: "Es cosa del pasado"
Te informo con melancolía, que yo sí te estaba tomando en serio. Tan en serio que ya imaginaba paisajes contigo.
Y como ahora tengo que decirte: AMIGO, cómo te va con ella. Cómo quieres que sea sencillo para mí.
Simplemente todo esto, me ha dejado noqueada.
¿Que si estoy enamorada? Tú qué crees.
¿Que se han invertido los papeles?
Nunca. Estoy acostumbrada a que la vida me de sorpresas.
Tú y yo solamente podíamos ser dos cosas: amantes o nada.
Pronto te olvidaré, pues hay una lección que he aprendido bien en esta vida: No se puede obligar a nadie a que te ame, ni te pueden obligar a hacerlo.

5 comments:

indianala said...

Bien! Alu, cuanta nobleza en tu espìritu... "el amor" te ha protegido porque supiste valorarlo, y estoy segura que te recompensarà con creces! ;). Un beso.
Apasionante blog...

Alu Pineda said...

Gracias por tus palabras, hermosa indianala.

Cada semana hay nuevas perspectivas, espero que el siguiente post, no esté tan "a la resignación". Qué sorpresas da la vida...

Mil besos.

Cristal said...

Mi muy querida Alma, me encanta tu conclusión, y eso no me sorprende de tí. Si, la vida esta llena de lecciones, así crecemos.
¡Un beso y un fuerte abrazo!

Alu Pineda said...

CRISTAL:

Mi linda Cristal, como tu sabes, la conclusión no es resignación, sino madurez. Es todo.

Te mando muchos muchos besos y abrazos.

rfr said...

buen post, ahorita voy a ver qué te gusta leer, de dónde viene la inspiración...